Tuesday, February 21, 2006

SAMARIA



Mi segundo Kim Ki Duk, luego del preciosismo y belleza de 3-iron, me anime a ver esta Samaria (Samaritan Girl), otra cinta de la última versión de este director coreano, mas apaciguado y lirico sin que la violencia tanto fisica como sexual deje de rondar sus peliculas, pero de una manera tan bien llevada que causa admiración que alguien tan aparentemente torturado en su visión del mundo pueda de la desgracia humana escribir historias tan sentimentales y a la vez crudas.

Esta vez, Kim ki DuK, nos cuenta la historia de dos jovencitas de un instituto coreano que quieren viajar a Europa (se observa la frivolidad con que asumen este tema) y para ello, una de ellas decide prostituirse mientras la otra la administra frente a los potenciales clientes, pero sin dejar de tener cargo de conciencia por la prostitución de su amiga quien entre inocencia y morbo disfruta de sus encuentros fugaces.

Al ser estas niñas menores de edad, Kim Ki Duk aborda el tema de la pedofilia, pero de una manera sutil como intentando señalar al mundo que el internet es el origen del problema, pero a su vez sin ahondar en las motivaciones de las dos "amigas", dejando sospecha sutil que una de ellas tiene tendencias lesbianas.

En uno de estos encuentros fugaces, la pequeña prostituta se suicida ante el acoso policial, lo que genera un remordimiento de conciencia de su amiga quien en poder del dinero y como para redimirse de culpas decide devolver el dinero ahorrado a sus victimas y además, hacerles un último favor sexual gratuito.

En este camino de redención la samaritana trata de alcanzar el perdón como si fuese un viaje celestial o una cura espiritual, pero en contrapartida el padre de esta, un violento y moral policia, se da cuenta que su hija es prostituta y en una negación absurda de la situación, prefiere el silencio frente a su hija mientras ajusticia a cuanto tipo se acuesta con su menor hija, en un camino directo al mas caliente de los infiernos.



Perdón y venganza frente a una misma acción, lo que demuestra la capacidad de Kim ki Duk de con una imagen silenciosa procurar a tus ojos dos significados de una misma escena, dos lecturas de una pelicula tan dificil como impactante.



Retorcida en su enpaque argumental, pero lirica y sensitiva de la conducta humana frente al dolor, no es superior a 3-iron pero es un reforzamiento para seguir viendo los trabajos de este prodigio coreano, que demuestra que todo tiene dos caras de la moneda, lo unico es que hay que preparar los ojos para captarlo.

Chowfanmometro: 8.4/10

4 comments:

  1. Jo, hay que ver que bien escribe la gente, con reseñas asi da gusto, incluso tengo ganas de verla otra vez ^^
    Como ya he dicho muchas veces, me enamoré de Han Yeo-reum gracias a esta peli, asi que siempre será especial para mi, aunque quizás no es uno de los trabajos más valorados de Kim Ki-duk.
    Ah, y eso de poner el trailer es muy buena idea :)

    ReplyDelete
  2. The coast guard, de kim ki duk, también está muy bien. Es una anti-bélica ambientada en la frontera de Korea del Sur.
    ---
    No creo que sea "retorcida" argumentalmente, al contrario, me parece que, como el buen cine clásico, expresa de modo simple un universo complejo.
    ---
    Me salgo de la vaina por ver 3-iron. acá, en la Argentina, no se ha editado todavía.

    Abrazos.

    ReplyDelete
  3. Anonymous5:18 PM

    This is very interesting site... » » »

    ReplyDelete
  4. Anonymous3:50 PM

    KKD es un maestro que ha dado al cine una profunda aportación de espiritualidad, creo que lo que más señala en sus películas es la piedad. Muestra una violencia atroz en todas, pero lo hace para generar en la platea una sensación de rechazo primero. Luego, desea hacer tomar conciencia sobre lo trágico de actuar impulsivamente ya que todo lo que se da, vuelve, este concepto es muy budista, es una concepción del tiempo cíclico que donde mejor se aprecia es en "Primavera, verano..." su obra magna. Busca por fin despertar la piedad, el actuar con cuidado, cuidando toda vida que es frágil y cuya destrucción podemos provocar con el menor de nuestros actos si actuamos irreflexivamente.

    ReplyDelete