"Quedan 24 demonios"Siguiendo con su propuesta de crear "japanese blockbusters" en base a la adaptación de Mangas, el Estudio Toho nos trae el Live Action de la aventura grafica creada por Ozamu Tezuka en 1967.
Dirigida por Akihiko Shiota, en un cambio radical del director intimista de Canaria al cine mas accequible para todas las audiencias, nos entrega esta cinta llena de fantasia, acción y efectos especiales que narra la travesía de Hyakkimaru (Satoshi Tsumabuki), un joven que de nacido es extirpado de 48 partes de su cuerpo para que su padre cierre un pacto con el mismo numero de demonios y lo que quedo de el, es lanzado a un rio, donde un Hechizero lo rescata aun con vida y con mucho de Frankeinstein lo reconstruye anexandole a sus extremidades poderosos sables con los que tendrá que acabar poco a poco con los 48 demonios para así recuperar su humanidad toda vez que con cada demonio asesinado una parte de su cuerpo se regenera, en tanto, intenta saber que fue de su verdadero padre siempre acompañada de una astuta y malgeniada ladrona llamada Dororo (Kou Shibasaki).
Dororo, es una sucesión de batallas entre Hyakkimaru y los demonios que poseen las partes de su cuerpo, eso si con excelentes batallas y combates que calzan en el espiritu del manga unido a unos efectos especiales entre lo clasico y lo moderno sin llegar a saturar al espectador. capta la esencia de esas cintas de los 80 llenas de aventura y monstruos además que, posee gigantescos escenarios filmados en Nueva Zelanda.
En su segunda mitad, la cinta crece en emociones mas dramaticas que en escenas de acción, ya que, sin decifrar nada que rompa la sorpresa, nuestro guerrero ensamblado descubrira el enigma de su padre y darse cuenta que tiene familia, en tanto que mientras recupera su humanidad la realidad lo va entristeciendo cada vez mas como si anhelara no tener corazón y es alli, donde la mano del director Shiota, toma mas protagonismo.

Con un final excelente y una puerta abierta, muy abierta, a una esperada secuela, Dororo, es una muy buena cinta de acción mezcla de chambara, gore moderado, fantasia, monstruos y con un drama familiar que resalta mas alla de lo escabroso y especial del argumento, en donde ambos personajes tanto Dororo como Hyakkimaru tienen la quimica necesaria para seguir sable a sable su aventura contra las fuerzas del mal.
Con las excelentes coreografias del maestro Siu-Tung Ching, fetiche de Zhang Yimou y con unos efectos especiales a los que no tiene acostumbrado Toho, Dororo es un espectaculo visual con argumento, bien elaborado sobre la base del magistral manga, con personajes que se roban la pantalla, enemigos espectaculares y un final maravilloso que deja el sabor que Dororo tiene para mas de dos secuelas, en tanto no se acaben los demonios y como reza, el encabezado de este post, aun quedan 24.









